Condénate al éxito

Como aplicar técnicas de desarrollo profesional para ganar salud y mejorar tu físico

“Creo en el poder del deseo respaldado por la fe, porque he visto cómo ese poder elevaba a hombres desde comienzos humildes a posiciones de poder y riqueza” Napoleón Hill

 

Para alcanzar nuestra meta de mejorar nuestra salud y nuestro físico a largo plazo tendremos que contar una formula. Y, ya que vamos a servirnos de una porque no hacerlo de la mejor, ¡la mejor fórmula que existe para alcanzar lo que te propongas! ¿Te gustaría probarla?

Ha sido destilada a base años de estudio de personas que alcanzaron éxitos notables, en diferentes campos, algunos incluso cambiaron el rumbo de la historia con sus hitos. Y ninguno de ellos contaba con ventajas excepcionales, pero de una forma u otra llegaron a conocer “la formula” y eso marco la diferencia.

La Pregunta adecuada

La mayoría de las veces queremos saber qué es lo que hace o ha hecho una persona cuyos logros queremos imitar. Invertimos horas  pensando en que plan ha seguido o que acción ha marcado la diferencia. E incluso desarrollamos todo tipo de estrategias “rompedoras” para alcanzar el éxito en nuestra meta.

Pensamos que el camino será llano y sin incidentes y cuando las cuestas empiezan a llegar o cuando sufrimos alguna derrota nos replanteamos el objetivo pensando que quizás no es el correcto.

Preguntándonos nuevamente qué nos diferencia de la persona que sí lo ha conseguido. ¿Por qué él pudo y yo no?

¿Sera esa persona más inteligente? ¿Mejor haciendo tal o cual tarea? ¿Más capaz? Y nos hacemos una interminable lista de preguntas que generalmente rara vez nos ayudan.

Quizás la pregunta deba ser otra, quizás debamos dejar de asumir que los que consiguen su objetivo, lo lograron por las circunstancias favorables, quizás debamos dejar de pensar que son más listos, más habilidosos o más lo que sea.

Quizás las preguntas adecuadas sean:

¿Cuánto deseaban ellos conseguir su objetivo?.

¿Cuánto estaban dispuestos a “pagar”?

Y

¿Cuál fue el precio que tuvieron que pagar por conseguir su objetivo?

 

En su libro “piense y hágase rico” Napoleón Hill revela los trece principios para alcanzar el éxito que descubrió a partir de 25 años analizando a los hombres más ricos de su época. De esos trece principios he hecho una selección de los tres que considero que pueden ayudar a cualquiera que quiera mejorar su salud  desde hoy mismo.

Una semilla llamada deseo

Todo gran logro tuvo un origen poco épico.  En la cabeza de alguna persona, en forma de un simple deseo. Para con el tiempo pasar a transformarse en un deseo definido de lo que se quiere conseguir.  Un deseo que se retroalimenta y cada vez se hace más grande hasta que ocupa cada pensamiento. Un deseo que mueve montañas o como mínimo mueve tu culo hacia tu objetivo. Es la semilla que nadie ve, causante de lo que todo el mundo ve.

El deseo es la piedra angular que determinara la grandeza de tu logro. ¡Ten deseos grandes! Ten por seguro que detrás de toda gran hazaña o éxito obtenido hay detrás un ardiente deseo definido.

Ciego de Fe

Te contare algo, muchos de los que realizaron grandes hitos no tuvieron ni una prueba fehaciente de que lo lograrían, simplemente tenían la creencia de que serían capaces a pesar de todo y eso unido a su ardiente deseo es lo que les hizo recorrer el camino, aun sin tener el mapa. Es gracias a esta Fe como pudieron tomar acción aun cuando nadie creyese en ellos o cuando todo fuese a contracorriente. Eran auténticos creyentes de su fantasía.

Así que, ¡hazte creyente! Y que el éxito en tu meta sea inevitable.

Pero solo con la Fe y el deseo no será suficiente, ambos forman la mecha que enciende el cohete que moverá tu culo para que emprendas acción. Es importante, sin ellas no se origina nada pero solo con ellas no basta,  porque qué pasará cuando surjan dificultades o cuando sufras algún fracaso. ¿Abandonaras y pasaras a formar parte del gran porcentaje que no lo logra? o ¿seguirás intentándolo hasta conseguirlo? formando parte, así, del pequeño y selecto grupo que doblega al fracaso usándolo en su propio beneficio para catapultarse hacia el éxito.

 

La persistencia: la actitud infalible

La actitud es la que determina la balanza en una situación. ¿Haré lo que me he propuesto? O ¿dejaré que la situación pueda conmigo? Es la actitud la que lo determinará.

Piénsalo, imagina que te pasara una situación ridícula, la forma en la que reaccionarias dependería mucho de la actitud que tuvieses en ese momento, si estabas en plan cachondeo sería una anécdota para contar o de la que reírte. Si en cambio estuvieses en plan serio, con la expresividad facial de Chuck Norris, sería un motivo para sentirte avergonzado.

Pues en lo que respecta a los retos pasaría igual. ¿Cómo afrontarías una situación desfavorable con una actitud equivocada? Seguramente no usarías la palabra desfavorable, usarías alguna palabra estilo problema, putada, jodienda, etc… y significaría una razón para abandonar temporal o definitivamente la lucha por tu objetivo.

En cambio, ¿cómo sería afrontar una situación desfavorable con la actitud correcta? Seguramente determinarías la magnitud de la situación y a continuación empezarías a verla como un desafío de poca, media o gran magnitud. Para así inmediatamente empezar a buscar soluciones que te ayuden a superarlo.

Puede que me digas:

– ya, pero mi problema sí que es chungo, sí que es limitante, etc…

Lo incapacitante de la situación solo lo determinas tú.  Así que solo tú determinas lo capacitadora que puedes volverla.

Sinceramente los problemas que cada uno tenga seguirán ahí a menos que tu cambies la situación, ya te puedes quejar o  patalear que seguirán ahí, impasibles. No conseguirás ablandarlos. Puede, también, que pienses que verlo como un desafío seria engañarte, vivir una fantasía, que es muchísimo mejor vivir frustrado y que te mereces toda la pena del mundo.

Sinceramente, entre vivir frustrado y recibiendo pena o vivir dirigiéndome hacia mi objetivo, en el que cada mañana tengo un motivo para levantarme y no un motivo para quedarme tirado en la cama. En el que la lucha me haga vibrar, me estimule, y no que me deje temblando de miedo. En el que la fuerza inagotable emane de mi constantemente y no donde necesite chuparle la energía al resto. Prefiero mil veces vivir en lo que tu quizás consideres una fantasía que en tu “realidad”.

Permíteme hacerte dudar de tu realidad, pues esta simplemente es lo que tú decidas. Lo único que cambia es la visión que cada uno tenga, puedes llorar bajo la lluvia o puedes bailar, y decidir que ninguna situación sea cual fuere su adversidad determinará como te sientas ni cuánto perseveres hacia tu meta. Y que sólo tú y nada más que tú determinarás tú destino.

“soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma”.

Y como tal tú decides si avanzar o volverte a puerto. Está en tus manos interpretar las circunstancias y corregir a la vez que sigues avanzando. Interpretar y corregir, como corregiría el rumbo un marinero dependiendo de las condiciones climatológicas.

Y aguantar la que caiga, siempre con el espíritu aventurero para hacerlo más emocionante, porque como lo hagas desde una actitud que te  haga verlo y sentirlo como un suplicio no llegaras muy lejos. Y si llegas no habrás disfrutado del camino, lo más importante.

Así hasta conseguirlo porque solo tú decides de cuanto eres capaz.

Porque la persistencia es la que marca la diferencia, la diferencia entre lo que es una fantasía, y siempre lo será, y lo que evolucionará y pasará a ser una realidad. Detrás de todo logro hay deseo y  fe acompañado de persistencia.

Thomas Édison lo intento más de 10.000 veces antes de dar con la bombilla eléctrica. Detrás de cada fuera de serie hay más de 10.000 horas de práctica. Detrás de cada innovador hay cientos de críticas, burlas y demás descalificaciones. Y lo único que hace que lo logren es su persistencia. El volver a levantarse cuando se han caído, el coger fuerza de cada critica, de cada burla, el responder con actos cada signo de desconfianza externo.

Aplicado a tu vida, dará igual lo que te propongas si no está sustentado sobre un intenso deseo acompañado de fe profética y una persistencia inquebrantable.

Aplicado a la salud y el deporte

Sí te has propuesto alcanzar tu mejor versión física y estas experimentando dificultades para tomar acción. En primer lugar tendrás que desearlo más que nada.

Desarrollar un deseo tan intenso que la inacción sea una desfachatez, dando por sentado que la única forma de conseguir cambios físicos es con acciones.

¿Cómo conseguir desear algo tanto?

Siguiendo estos pasos:

-Visualízate con la meta alcanzada, disfrutando de los beneficios, experimentando la fuerza, imaginando una imagen de ti definida, de tu yo futuro con la meta superada ( aquí puedes ver un poco más a fondo sobre como visualizarte). Acostúmbrate a hacer esto a menudo, te ayudara  a mantenerte centrado en lo que te has propuesto. Sin olvidar todo lo que ganaras.

-Sitiando tu cerebro de información relativa a tu meta. Come, viaja, conduce, lava los platos, entrena o lo que sea que hagas… viendo, escuchando o leyendo sobre deporte o salud.  Ya sean documentales, videos tutoriales en YouTube, podcast, o libros sobre salud, deporte y alimentación. ¡¡Lo que se te ocurra!! (Escoge bien lo que te metes, consume contenido de salud, nutrición y deporte pero con un mínimo de calidad).

En segundo lugar deberás cultivar tu fe.  Repítete cada mañana que ya eres aquello hacia donde te diriges:

Soy un deportista

Soy una persona saludable

Me gusta moverme, hacer ejercicio

Solo ingiero alimentos que me vayan a otorgar más energía

Prefiero caminar a estar tumbado en el sofá

Etc..

Estas afirmaciones poco a poco irán calando en tu subconsciente hasta que lo que te dices difiera muy poco de lo que realmente hagas.

En tercer lugar, desarrollar la persistencia a través de estos cuatro pasos:

  1. Tener un propósito definido respaldado por un fuerte deseo de realizarlo.
  2. Trazar un plan definido, reflejado en una acción continua.
  3. Blindar tu mente ante toda influencia negativa o desalentadora, como las sugerencias negativas de tu círculo cercano.
  4. Una alianza amistosa con una o más personas que estimulen a uno a seguir hasta el final, tanto el plan como el propósito.

 

Unirte a gente con tu mismo propósito marcará una gran diferencia, te elevara de nivel y te hará sentir integrado a un grupo. En un mundo en el que cuidarse, ciertas veces es visto como algo raro, encontrar gente que hace lo mismo que tú te ayudará a perseverar y moldeará tu realidad, dejando de centrarte en el exterior para empezar a centrarte en ti y en tu “tribu”. Te ayudará a ser constante y a perseverar cuando las cosas no vayan bien.

¡¡Ahora a ponerlo en práctica!!