Cómo cumplir con el propósito de mejorar tu cuerpo en 2017

 

“El propósito de la vida es una vida de propósito.” Robin sharma

“No hay personas perezosas, sino personas con objetivos impotentes: esto es, objetivos que no le proporcionan inspiración.” Anthony Robbins

“Someted vuestros apetitos, amigos míos, y habréis conquistado la naturaleza humana.” Charles Dickens

Hemos entrado en un año nuevo y es tiempo en el que nuestros más ambiciosos deseos, formulados en las vísperas de nochevieja, se ponen a prueba. Tiempo de cambios en nuestras rutinas diarias, de salidas de nuestra zona de confort, tiempos desafiantes. Pero la gloria cuesta y hay que estar dispuestos a pagar el precio.

Todos experimentamos a menudo una disonancia entre lo que queremos hacer y lo que nos apetece, algo que muchas veces nos lleva a abandonar un camino precozmente y no conseguir lo que nos habíamos propuesto. Aprender a superar este obstáculo puede marcar una diferencia enorme, y es por eso que quiero compartir contigo la forma de conseguirlo.

Fíjate una meta estimulante

Lo primero de todo, por supuesto, es tener un objetivo fijado. Cuanto mayor te estimule mejor. Si vas a proponerte algo cuyo beneficio sea pequeño no encontraras las razones suficientes para perseverar hasta conseguirlo.

En lo que respecta a tu físico y a tu salud no es lo mismo proponerte hacer deporte para mantener la forma o para quitarte de encima esos michelines, que proponerte no enfermarte nunca más, más allá de un pequeño resfriado muy de vez en cuando. O, proponerte cultivar un cuerpo que honre tu material genético, es decir, sacar la mejor versión ti mismo. Estas metas harán que ahondes lo suficiente en la materia como para ver resultados a largo plazo. De la primera manera tu implicación sería muy somera o lo que es lo mismo cosecharías nulos resultados. Ya sabes apunta a las estrellas y llegaras a la luna.

Presenta los “pros” de  esta meta

Es decir, haz una lista de todos los beneficios que obtendrás tú y todo tu entorno con esta decisión.

La cantidad de energía que tendrás, la sano que vas a estar, lo fuerte que te sentirás, lo bien que te verás, la gente a la que contagiaras tu espíritu deportivo, lo bien que envejecerás, etc…

Presenta los “contra” de no conseguirla

Ya sabes, todo lo que no obtendrás por no ser consecuente con tu propósito.

Lo cansado que seguirás sintiéndote con tu simple día a día, la de veces que vas a enfermar, lo débil que te sentirás, lo horroroso que te seguirás viendo, la nula gente a la que ayudaras a mejorar su vida, lo mal que envejecerás, ya ves la antítesis del anterior punto.

Y por supuesto lo que se te ocurra, cuanto más apetecible consigas hacer los “pros” y más nauseabundos los “contra”, mejor

 

Escudriña el plan que deberás seguir para conseguirlo

Deberás desarrollar un plan a tu medida, en el que las acciones a llevar a cabo estén en consonancia con tu nivel de capacidad o un poco por encima, pero no mucho. Si tu plan  está compuesto por una o varias actividades que nunca has realizado o que has realizado sin mucho éxito en el pasado márcate objetivos con esas metas que sepas podrás cumplir sin necesidad de hacer malabares con tus obligaciones y tus horarios.  En definitiva recuerda que debes tener un plan por escrito en el que detalles las acciones a realizar y los plazos.

Ej.: 2 días de gym en vez de 5 días en los que 3 serán en espacios de tiempo muy cortos entre actividades.

Es una carrera de fondo

En lo que respecta a la salud (y a todo lo importante en esta vida) se trata más de una carrera de fondo que de un sprint. Plantéatelo a 3, 5,10 años respecto al físico, y a toda la vida respecto a la salud. Porque seguro que quieres lucir un cuerpazo dentro de 10 años también, no solo este verano, así que se paciente y piensa en esto como en un  proyecto a largo plazo.

Así que ¿realmente crees que podrás mantener el ritmo que te has marcado durante tantos días, meses, años..? Tenlo en cuenta porque de lo contrario tu relación con el deporte será de amor y odio, donde la falta de consistencia hará imposible que disfrutes nunca de los resultados que deseas. Lo amaras algunas semanas al año y lo odiaras en cuanto veas que los resultados no llegan tan pronto como consideras. Y lo peor de todo experimentaras un profunda frustracion por no conseguir avanzar

Por supuesto puedes ser flexible y darle más caña cuando estés liberado y mantener un ritmo más de “mantenimiento” en los “inviernos” de tu año. Pero lo que debe calar hondo, muy hondo en ti es que el movimiento debe formar parte de ti, como el comer o el dormir, de hecho empieza a considerarlo la 3ª necesidad básica.

Una vez entendido esto

Coge todos los “pros” y créate una imagen de ti, cierra los ojos y créatela de verdad, de ti luciendo estupendamente frente al espejo con un rostro descansado, con color, sonriente, con el cuerpo erguido con una postura inquebrantable, con los brazos caídos a los lados, las palmas hacia los muslos y los hombros hacia atrás, sacando pecho. Añade las características que deseas siempre que despierten en ti seguridad, confianza, alegría, paz…

Siente la fuerza que experimentarías, fuerza potencial de hacer grandes esfuerzos físicos, siente como se hincha tu pecho al inhalar, y la satisfacción que sientes al exhalar. Aprieta un poco las piernas (mental y físicamente) para sentir lo duras que están, los brazos, el abdomen. Siente como recorre por todo tu cuerpo esa chispa de energía explosiva que ahora forma parte de ti que te permitirá enfrentarte a todo lo que se te presente sin importar la dureza de la situación o lo hastía de la actividad.

Escucha los latidos de tu corazón, esa potente bomba de la que disfrutas ahora, escucha cada vibración que ejerces en tu entorno, percibe la armonía de la que disfruta tu organismo ahora, sintoniza con esa fuerza física con la que cuentas ahora mismo.

 

Magnifica todos los “contra”

Una vez hayas visualizado los “pros” coge 2 o 3  de los “contra” que has escrito, los que creas que son más fuertes.

Enfermedades

Peor vejez

Cuerpo débil

Y magnifícalos.

Juega por un momento a representarte un futuro no muy lejano a corto plazo, o a largo plazo, experimentando. ¡No! ¡Mejor! Viviendo profundamente cada uno de esos contras. Y aduce su causa a no haber realizado tiempo atrás lo que te habías propuesto.

¿Preparado para viajar al futuro?

Imagínate enfermo: cáncer, enfermedades degenerativas (párkinson, alzhéimer, artrosis) lo que se te ocurra o más temas. Visualízate con pena sentado en un sillón, en una residencia viendo la ruleta de la suerte y tomando purés de colores con alimentos fabricados en laboratorios, o lo que a la industria se le ocurra dentro de unas décadas, mírate y siente pena por ti, si te sale alguna lagrimilla mejor, haz lo que haga falta para recrearte en la situación.

Imagínate a Jorge Fernández con canas, gafas y cachaba, si lo necesitas, o el olor típico que rodea la vejez, o lo insulsa que será la comida, el escozor que quizás tengas en ciertas partes del cuerpo por no poder cuidar de tu higiene personal, los días sin sol ni espacios verdes (si tus adorables hijos te han metido en la residencia que casualmente está en una planta baja y rodeado de edificios y sin ningún parque en las suficientes calles a la redonda como para que puedas llegar con tu andador).

Imagínate periodos de 2 horas en los que puedes recibir visitas (fuera del horario laboral típico de tus familiares), siempre y cuando tu compañía sea lo suficientemente estimulante como para que algún ser querido quiera tomarse el trabajo de hacer un hueco en su ajetreada agenda de trabajo y estudios para ir a verte. Piénsalo, ¿a ti hoy en día te apetece hacer un hueco?

Y cuando de verdad sientas que eres consciente de lo penosa que sería una vida así, busca la causa culpable de esa horrible situación y descarga toda tu rabia sobre ella. En este caso, no haber cumplido con tu objetivo a largo plazo de cuidarte físicamente.

Puede que te escandalice, que te parezca desproporcionado, que pienses que es una visión muy gris de lo que será tú futuro, que cambiaran a Jorge Fernández antes de que pase eso.

Da igual lo que creas, es un modo de que puedas meterte ese sentimiento indeseable lo más adentro de tu subconsciente para que automáticamente se dispare cada vez que se te cruce por la cabeza no hacer lo que te habías propuesto para cuidar de tu salud y de tu físico.

Esto hará que no hacer lo que te habías propuesto sea más incómodo que tomar acción e ir a por lo que quieres.

Puedes recrearte de la misma manera con los diferentes “contras” hasta encontrar el que más te incomoda, no te preocupes si no te funciona a la primera, prueba a hacerlo cada vez que pienses en que “tienes que hacer esa actividad que te has propuesto que tan poco te apetece hacer” a modo de juego. Poco a poco iras desarrollando ese disparador automático y haciéndolo más potenciador.

Si por el contrario crees que para ti es más estimulante, y que te empujará con mayor fuerza el hecho de representarte con todos los beneficios obtenidos por cuidar de tu salud y de tu físico (mejor figura, cuerpo musculado, rostro descansado, energía a raudales…) haz esto cada vez que a tu cerebro se le ocurra pensar en si le apetece darte la motivación necesaria para que trabajes en tu salud y tu físico.

Nuestro cerebro nos impulsa a alejarnos de lo que nos produce dolor y acercarnos a lo que nos causa placer. Si quieres cambiar tu físico y tu salud tendrás que cambiar tus acciones y la forma de ayudarte a hacerlo es sintiendo un cierto grado de aberración por los resultados que estas obteniendo y obtendrás (mal estado de forma, gordura, mala salud, peor vejez) y experimentar, a través de la visualización los beneficios de los resultados que deseas obtener.

De esta forma cada vez serán menos las veces que te dejes embaucar por los “no me apetece”.

No te agobies y confía en tu método

Y cuando empieces a dominar al demonio de la “apetencia” no caigas en la trampa del monstruo de la “impaciencia”. Por empezar, confía en tu plan donde el hecho de profundizar en la materia hará que lo mejores constantemente, y te condenara al éxito.

Y también recuerda que alcanzar ver resultados espectaculares en tu físico llevara tiempo, por suerte mucho menos del que llevas con tu vida sedentaria donde apenas hay movimiento y las horas sentado/a ya ni las cuentas. Así que cada vez que te preocupe el hecho de llevar 1-2 meses y no percibir el cuerpo digno de un dios o diosa griega, automáticamente recuerda todos los años que llevas siendo sedentario y échate a reír por tu impaciencia.

O piensa en los 10 años que te quedan, no es un sprint. O, compárate con tu yo de hace dos meses, cobra conciencia de todo lo que has avanzado en este corto periodo de tiempo y enorgullécete.

Que tengas un año exitoso!